martes, 11 de septiembre de 2012


¿Cómo me las Arreglo?

Susana T. Más Iglesias, La Habana 7 de septiembre de 2012.

Por los medios de difusión se trata con persistencia el tema de la protección al consumidor y la eficacia en la atención a los mismos, pero resulta que la herejía se mantiene y sobran los ejemplos para demostrar que no existe organización, ni mucho menos la exigencia de la cual se presume. 
El día 5 del presente en horas del mediodía una señora que se encontraba de compras en la Rampa, se dispuso a recorrer los comercios cercanos de la localidad y llegar hasta el hotel Victoria, para ver  qué podía comprar en su bazar, el cual se distingue por tener productos de buenas marcas y artículos no fáciles de encontrar en otros comercios; se decide a comprar una crema para la piel y manos, que por su formato y precio le era apropiado de acuerdo a su economía.
La dependiente le explicó con detalles las propiedades de la misma e hizo galas de su gestión de venta indicándole que existía variedad de aromas, pero al final, realizada la venta, tuvo que entregar el producto junto con el vale de compra directo en las manos de la cliente, con la excusa de  que lo sentía mucho, pero que no tenía jabas para el pomo de crema.
Es increíble que en la tienda de un hotel destinado  al turismo internacional en el centro del Vedado, no garanticen el envase para lo que venden. En  ocasiones las personas tienen necesidad de  trasladarse a lugares lejanos de sus casas para hacer las compras, o sin tenerlo planificado se les presenta la ocasión de hacerlo, entonces ¿cómo garantizar el traslado de productos sin las necesarias bolsas?

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