viernes, 28 de febrero de 2014

Errores y Arbitrariedades.

Errores y Arbitrariedades.
Susana T. Más Iglesias, La Habana 13 de diciembre de 2013.

Los dirigentes del país insisten con su llamamiento al pueblo para el rescate de conductas y principios sociales, los buenos modales, y organización dentro del país. Pero para llegar a ello habrá un largo camino que recorrer y después se verá si en realidad a estas alturas se logra.
Es difícil hacer rectificar a las nuevas generaciones y a otros menos jóvenes que han crecido a lo largo de muchos años bajo una represión intensa y carentes de libertad, además de  muchos años con la visión de malos ejemplos, tanto en escuelas como en hogar, centros laborales y personalidades con altos cargos en el gabinete gubernamental, que amparados en su estatus se han aprovechado para delinquir abiertamente y traicionar la confianza de los ciudadanos.   Arduo de recorrer será el sendero para rescatar de nuevo los principios de moral adecuados del ser humano que poseían los cubanos, cuando los  funcionarios intermediarios del gobierno ni siquiera son capaces de mejorar las condiciones de vida para los habitantes, cosa que nada tiene que ver con el bloqueo y la política y solo piensan en sumergirlos cada vez más en la pobreza y extorsión.
Hay que albergar mucha insolencia  y ser en extremo escaso de mente para convocar a despertar y exteriorizar sentimientos en los demás que ni ellos mismos se cuestionan.
Todo lo que ingenian es disponer, ordenar, solicitar, incentivar o como le quieran llamar, pero esto es solo para embaucar a la población por lo que les pueda convenir a ese grupo que goza de privilegios.
Existen ejemplos de sobra para exponer que todos, los de abajo de una forma u otra aunque no lo expresen abiertamente, los conocen a la perfección porque lo sufren en carne propia día a día.
Fueron los dirigentes quienes con el inicio de sus viajes al exterior implantaron  las diferencias sociales en términos generales, ¿cómo?, pues con la importación  de prendas de vestir de marcas con alta calidad, a las que el pueblo no tenía acceso, obsequiaban a  hijos y nietos con juguetes exuberantes y de altas tecnologías, que marcaron la desigualdad comparados con  los de sus  amiguitos. Hay de estos niños que no saben lo que es irse al colegio con un poco de agua con azúcar en el estómago y medio pan si acaso.
Pero son precisamente esos niños, que ya crecieron y se han rebelado contra esas infamias cometidas con quienes compartían sus alegrías y franquezas, muchos de ellos decidieron pasar a integrar junto a los demás las filas de los que reclaman igualdad social. Por ello costará trabajo rehabilitar a este pueblo que no ha hecho más que acatar órdenes y pasar trabajo a lo largo de tantos años, observando que los mayores malversadores y traicioneros han sido los beneficiados del gobierno.


 enviado a la Primavera

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